Una persiana que no sube, que se queda a medias o que sube torcida es una de las averías más frecuentes en cualquier casa. Suele aparecer sin avisar: un día la cinta se queda floja en la mano, la persiana se atasca a mitad de recorrido o empieza a subir de un lado más que del otro. La buena noticia es que casi siempre tiene arreglo y, en muchos casos, sin cambiar la persiana.
En este artículo te explicamos las causas más habituales de cada síntoma, qué puedes comprobar tú mismo de forma segura, qué errores conviene evitar y cuándo es mejor llamar a un profesional. Te lo contamos desde la experiencia de un taller que repara persianas en Torrejón de Ardoz y en toda la Comunidad de Madrid desde 1982.
Para entender por qué falla una persiana, ayuda saber cómo está hecha. Una persiana enrollable de cinta tiene cinco partes principales:
En las persianas motorizadas, la cinta y el recogedor desaparecen y un motor colocado dentro del eje se encarga de subir y bajar la persiana. Casi todas las averías de subida y bajada tienen su origen en una de estas piezas.
Es la causa número uno. Si al tirar de la cinta no notas resistencia, o la cinta se ha quedado floja y no hace nada, lo más probable es que se haya roto dentro del cajón o se haya soltado del eje o del recogedor. Si la cinta se rompe siempre por el mismo sitio, suele indicar que roza con alguna pieza o que el pasacintas está dañado.
El muelle interior del recogedor se rompe o pierde fuerza con los años. La cinta no se enrolla bien, se queda colgando y la persiana deja de subir o baja de golpe. A veces se rompe el disco del recogedor y la cinta se enreda dentro de la caja.
Una lama rota, doblada o desplazada puede bloquear la persiana dentro de la guía. Si notas un tope siempre en el mismo punto del recorrido, suele ser esto. También ocurre cuando la guía se ha deformado por un golpe o cuando hay suciedad acumulada.
Si la persiana sube muy dura, hace ruido o tienes que hacer mucha fuerza, el problema puede estar en los rodamientos del eje o en un eje doblado. Forzarla en esta situación acaba rompiendo la cinta.
En las persianas motorizadas hay dos síntomas distintos. Si al pulsar el interruptor se oye el motor pero la persiana no se mueve, suele ser un problema mecánico entre el motor y el eje o las lamas. Si no se oye nada, puede ser el motor, el interruptor o la instalación eléctrica. Lo explicamos con más detalle en averías de persianas motorizadas.
Una persiana que sube de lado casi siempre tiene lamas descolgadas o un lateral enganchado en la guía. Las causas más habituales son:
Si la persiana además hace ruido o roza, conviene no forzarla: puede acabar descolgándose del todo (ver persianas descolgadas).
Cuando la persiana sube o baja solo hasta cierto punto, el motivo suele ser una lama atascada en ese tramo de la guía, una cinta demasiado corta o mal enrollada en el eje, o en las motorizadas, unos finales de carrera mal ajustados. Los finales de carrera son los topes que indican al motor dónde parar; si se desajustan, la persiana se detiene antes de tiempo o intenta seguir cuando ya ha llegado al final.
Hay algunas comprobaciones sencillas y seguras que puedes hacer tú mismo sin abrir el cajón:
Si después de estas comprobaciones sigue igual, lo más seguro es que haga falta abrir el cajón o cambiar alguna pieza.
El tipo de cajón influye mucho en cómo se repara una persiana que no sube.
Persianas de cajón compacto (monoblock). El cajón forma parte de la propia ventana y suele tener una tapa registrable desde el interior o desde el exterior. Son habituales en viviendas más modernas y en ventanas sustituidas en los últimos años. El acceso al eje suele ser sencillo, aunque el espacio dentro del cajón es reducido.
Persianas de cajón de obra. El cajón está construido en la pared, encima de la ventana, y se accede a él por una tapa en el interior de la vivienda. Es el sistema más común en pisos de Madrid de varias décadas. Aquí es frecuente encontrar ejes y rodamientos antiguos, cintas que rozan con la tapa o suciedad acumulada durante años.
En ambos casos, lo importante es revisar todo el mecanismo al abrir el cajón: si se cambia la cinta pero el eje está dañado, la avería volverá en poco tiempo.
No todas las averías corren la misma prisa, pero algunas conviene resolverlas cuanto antes:
Una cinta deshilachada o una persiana que sube algo dura no son urgencias, pero conviene arreglarlas pronto para evitar una avería mayor.
Abrir el cajón de la persiana y manipular el eje o el muelle del recogedor tiene riesgo si no se tiene experiencia, sobre todo con la persiana bajada y trabajando en altura. Además, para reparar bien hace falta la pieza adecuada: una cinta del ancho correcto, un recogedor compatible o lamas del mismo perfil. Un técnico identifica la causa en la propia visita y la soluciona en el momento siempre que tenga el repuesto.
En Persianas y Aluminios Torrejón reparamos persianas de todo tipo: de cajón compacto y de cajón de obra, de seguridad y autoblocantes, motorizadas y venecianas. Si nos llamas, te atendemos en el día.
Sí, en la mayoría de los casos. Se vuelven a fijar las lamas al eje y se sustituyen las que estén dañadas.
Suele deberse a un recogedor en mal estado, a una cinta de mala calidad o a un roce dentro del cajón. Conviene revisar todo el conjunto, no solo cambiar la cinta.
Depende de la avería y del tipo de persiana. Te lo explicamos en nuestra guía sobre cuánto cuesta arreglar una persiana en Madrid, y el presupuesto es gratuito.
Sí, todos nuestros trabajos tienen garantía de hasta 5 años. Y si no quedas satisfecho, no cobramos.
Desde 1982 arreglamos persianas en Torrejón de Ardoz, Madrid capital y toda la Comunidad de Madrid, con presupuesto gratuito y garantía de hasta 5 años.
¿Tu persiana no sube o se ha quedado torcida? Llámanos al 655 905 433 o pide presupuesto y la dejamos como nueva.

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